Un adicto al sexo revela cómo es vivir con la adicción

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La real versión de una persona que experimenta el sexo diariamente sin importar el lugar ni la desconocida persona con la que ejecute el coito

Por HotSweetHome
@hotsweethome_

¿Es una enfermedad o un mito la adicción sexual?

Según la Asociación de Psicólogos CDMX, sí, efectivamente la adicción al sexo es un padecimiento de adicciones comportamentales no mediada por sustancias, sino por una explosión de neurotransmisiones que ocurre en el orgasmo y la alucinación de la persona afectada.

La adicción al sexo afecta a un 12% de los hombres y a un 6% de las mujeres. La mayoría son personas que buscan calmar sus impulsos con el sexo, y si no actúan, experimentan síntomas de abstinencia. Tales como:

  • Apetito sexual extremo
  • Inquietud
  • Ansiedad
  • Estado de ánimo triste
  • Insomnio
  • Desesperación
  • Sentimientos depresivos
  • Vacíos sentimentales

Lo terrible de esta adicción es que el consumo de sexo no sacia el deseo, sino que impulsa a frecuentarlo sin descanso.

A este hombre que mostraremos a continuación, casi lo despiden de su trabajo por su sex-obsesión.

“Me llamo Víctor Peralta Vizcarra, tengo 29 años y SOY UN ADICTO AL SEXO”

Así fue como se presento Vizcarra, en una entrevista a la cual fue sometido.

“Casi obligado, tuve que ir a un encuentro de algo llamado Sexólicos Anónimos, en Metepec, Estado de México. Primero, me hicieron llenar un formulario con preguntas de tipo, ¿Cuántas veces al día te masturbas? Cuándo conoces a alguien, ¿Te imaginas cómo será en la cama?”.

“Yo a todo contesté con la verdad, y se supone que ese cuestionario detecta y diagnostica si necesitas o no ir uno de esos encuentros. Luego, te hacen reconocerlo frente a otras personas como si fuera una enfermedad, pero yo me sentía orgulloso”, confiesa Víctor.

“Me dijeron que según mi test, sí tenía un serio problema de adicción sexual, y que más valía que intentara rehabilitarme cuando antes. La verdad, me da un poco de pena admitirlo ahora después de superar un poco mi adicción, pero cuando veía a una chica que me gustaba, me imaginaba cómo era  terminar en su cara o cosas así. Y no estaba bien, lo acepto”.

“No soy machista, solo quiero sexo con todas”

“No, no es que las acosaras, pero sí me excitaba mucho con casi cualquier mujer. En el elevador, en una junta de trabajo o incluso hablando por teléfono si la mujer tenía la voz sexy. Nunca fui agresivo ni nada, pero creo que ellas sí notaban que las miraba con deseo a casi todas, y también sus esposos. Finalmente, eso se convirtió en un problema, y por eso, decidí actuar o más bien, me instaron a que lo hiciera”, comenta Víctor. 

 “Ellas detectaban que me ponían a mil, y a muchas las halagaba. A veces, no me hacían caso o se molestaban, pero sí llegué a tener sexo espontáneo con unas 10 ó 15 chicas en oficinas, en el baño de un bar, e incluso en la calle”.

La pregunta es, ¿Por qué lo iban a despedir de su trabajo?

Todo comenzó cuando una compañera de su trabajo lo acusó de haber tenido sexo en el baño del edificio con una de las diseñadores de la empresa.

“Mi jefe habló conmigo antes de dirigirse a Recursos Humanos, y me dijo que si no me trataba esta adicción, iba para fuera. La verdad es que nunca lo había sentido como un problema, si es todo con consentimiento y con legalidad, nunca pensé en conflictos”, asegura Víctor.

¿Desapareció la adicción de Víctor o siempre será un adicto al sexo?    

“La verdad, sigo viendo porno en todos lados, menos en la oficina, y sigo teniendo mucho sexo, y pensando en tenerlo todo el día, pero algo ha cambiado. He ido a algunas reuniones más, pero realmente creo que eso no me ha servido tanto como el madurar y tomar la decisión yo mismo de cambiar en ciertos sentidos, y en ciertos aspectos. Siento que el problema fue cuando comencé a involucrar a otras personas en mis fantasías y a portarme con un patán, mirando a mis compañeras y mujeres en general con lujuria, eso no estaba bien y lo he comprendido. Pero no, creo que la adicción al sexo nunca se quita, quizás comiences a darte cuenta de que haces mal en ciertas cosas, pero te sigue encantando pensar en sexo y practicarlo cuando puedes”, finaliza.

Según Víctor, lo primero en hacer para dejar de ser un adicto al sexo, es dejar de frecuentar la pornografía y aceptar que somos imponentes ante la lujuria.

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