La ansiosexualidad, una condición frecuente de la que poco se sabe

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Aunque no lo creas pensar en el sexo a algunas personas en lugar de causarles
emoción o excitación, les produce ansiedad; incluso en otras que viven situaciones
de estrés muy fuertes simplemente el apetito sexual desaparece. A estos casos de
desinterés en un encuentro íntimo, se les denomina ansiosexualidad.
Esta condición en la que el despertar sexual no se produce, ya sea por una situación
de estrés tan agobiante que la persona lo último que desea es saber de sexo, o por
algún tipo de problema de índole emocional; es más común de lo que parece.
Cuando estos problemas no son atendidos por un experto, es decir, cuando no se
busca la ayuda de un especialista puede traer graves problemas tanto en la pareja
como en la persona que la padece.
Uno de los factores principales que causan la ansiosexualidad es el ajetreo diario.
Antes del coronavirus, esa vida llena de responsabilidades que cumplir en diferentes
lugares, llegar a las horas de manera puntual y luego cumplir con las obligaciones
de pareja; afectaba a muchas personas sin que ellas mismas se dieran cuenta y
postergaban los encuentros íntimos. Ahora con la incertidumbre que reina por la
pandemia, y si se le suma el distanciamiento social, son nuevas alarmas que hacen
que el individuo no pueda tener un despertar sexual espontáneo.
En otros casos estudiados, situaciones como tener intimidad, un momento de
excitación o llegar a la relación sexual; crea un estado de tensión, nerviosismo y
estrés que les impide dar o recibir placer, razón por la que le huyen de cualquier
manera posible. Síntomas como fuertes palpitaciones, tensión, bloqueo, sudoración
y hasta pérdida de sensibilidad, son claros indicios de que se está delante de una
persona ansiosexual.
Cuando existe inseguridad por diversos factores como el no querer mostrar alguna
parte del cuerpo, por el miedo a oler mal, o a no tener un buen desempeño en la
cama; pueden hacer que una persona tampoco quiera concretar el encuentro
sexual.
Sea cuál sea el factor desencadenante a la falta del deseo, un paciente con
ansiosexualidad debe trabajar su mente (los pensamientos negativos y los miedos),
encontrar un equilibrio entre todas las actividades que debe realizar en su día a día
y guardar un tiempo para disfrutar con la pareja. La comprensión del compañero y
sus aportes como los gestos, las miradas y el compartir; permitirán que la relación
fluya de la mejor manera para que el deseo despierte. En casos más complicados lo
mejor es buscar la ayuda de un especialista

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